Foto: DANIEL MORDZINSKI
Una tarde, contemplando quizás una flor de su exiguo jardín de Lisboa, José Saramago se preguntó: ¿qué pasaría en el mundo si la gente dejara de morirse? Y escribió una novela, aunque él sabía que la inmortalidad era un don que no poseía. ( De Saramago, amigo. Agustín Remesal. Norte de Castilla)
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada